Cómo tener más paciencia
Una de las virtudes más importantes para mejorar la calidad de vida emocional es la paciencia. La capacidad de aprender a esperar es muy necesaria ya que más allá de los anhelos de la voluntad, el ritmo de la realidad no siempre está acompasado a los propósitos de mente y corazón. Esta espera a la que tenemos que hacer frente en muchos momentos de nuestra vida es saludable para aprender a tolerar la frustración. Conviene realizar el ejercicio de echar la vista al pasado para comprobar alguna meta personal lograda después de esfuerzo y dificultades.

Cuando tomamos conciencia de todo el proceso una vez finalizado nos damos cuenta de que es importante no tirar la toalla antes de tiempo puesto que es saludable perseverar en la conquista de los propósitos personales.

También es un signo de inteligencia emocional aprender a diferenciar entre aquello por lo que merece la pena esperar y aquello que no es tan importante. ¿Cómo saber la diferencia que existe entre ambos aspectos? Merece la pena esperar por aquello que aporta un bien a tu vida porque te permite crecer como persona o desarrollarte en el ámbito profesional.

Cómo tener más paciencia
Sin embargo, no merece la pena esperar por algo que se convierte en un lastre de salud emocional. Las personas somos muy contradictorias y no siempre esperamos cuando de verdad debemos hacerlo. Así ocurre, por ejemplo, cuando una persona enamorada de alguien que no le corresponde continúa esperando que esta situación cambie.

No merece la pena esperar cuando esa espera se convierte en un daño para la propia autoestima personal. En este contexto, hay esperas que no son malas en sí mismas sino que se convierten en perjudiciales por prolongarse en el tiempo más de lo necesario.

Cómo ser más paciente

A veces la paciencia brilla por su ausencia en las relaciones interpersonales y podemos llegar a desesperarnos. Quizá haya alguna persona que te haga perder la paciencia por su conducta o incluso la única presencia de esa persona ya te molesta. En ocasiones puede ser un punto débil, pero es muy importante tenerla para potenciar unas buenas relaciones con los demás. Es por eso que aumentar la paciencia y ser más paciente es clave. Aunque no sea tu mejor cualidad puedes aprender a serlo.

Cómo tener más paciencia
Todas las personas de nuestra sociedad están siempre en constante evolución y de una forma u otra intentan mejorar cada día, y eso siempre es motivo de elogio. A veces nos cuesta tener paciencia ante una persona en concreto, pero no confundas tener paciencia con mostrar indiferencia.

Cuando haces “oídos sordos” a una persona sólo demostrarás que no te importa absolutamente nada, además de ser una grave falta de educación. Tener paciencia significa escuchar a esa persona y mostrar empatía entendiendo sus sentimientos.

Manejar el enfado es esencial para poder tener paciencia. Por ejemplo, imagina que un amigo llegó tarde al cine y tuvisteis que entrar a la sala con la película empezada. Si cuando tu amigo llega estás enfadado y empiezas reprochándole y con actitud de enfado no darás pie a una conversación y no podrá explicarte qué le ha ocurrido, puede que haya tenido un contratiempo.

Cómo tener más paciencia
No te centres únicamente en el problema porque entonces dejarás que la ira se apodere de ti, para evitarlo busca soluciones. No dejes que sea el orgullo quien maneje la situación. No merece la pena que demuestres a toda costa al otro que tú tienes la verdad absoluta y él está equivocado.

Antes de contestar mal a alguien, respira hondo y cuenta hasta diez, da un paseo para que te dé el aire o escribe en un papel lo que te gustaría decirle a la otra persona.

La paciencia y la comprensión guiarán tus actos y verás como resulta mucho más fácil que la otra persona te entienda a ti también y sin darte cuenta pasarás de crear un ambiente tóxico a crear amistades.

Cómo tener más paciencia
Existen momentos en los que nos impacientamos y tenemos grandes posibilidades de boicotear nuestro éxito potencial como consecuencia de la impaciencia, es decir, del deseo de querer que nuestro deseo se haga realidad de forma automática. Puede que estemos en el camino adecuado para cumplir nuestras metas pero cuando nos dejamos llevar por los miedos, entonces, podemos tirar por la borda todo el esfuerzo realizado. Existen momentos en los que la realidad no te indica que algo es imposible sino que tendrás que esperar para conseguirlo. La paciencia es una gran virtud pese a que en determinado momento produce emociones que son incómodas. ¿Qué hacer cuando el éxito depende de tener paciencia?

Cómo entrenar tu paciencia

En primer lugar, para entrenar tu paciencia, tienes que centrar tu atención en más de una meta con el objetivo de tener distintos focos de motivación en tu rutina. Es importante no depositar todas las expectativas en un solo lugar para así tener distintos niveles de motivación gracias a una buena compensación en la balanza emocional.

Además, no sólo es recomendable tener metas a largo plazo sino también expectativas más a corto plazo que ofrecen la posibilidad más real de practicar el carpe diem.

Cómo tener más paciencia

Saber esperar por aquello que amas

La espera también pone a prueba el grado de compromiso que sientes por un objetivo en concreto. La espera fortalece tu fuerza de voluntad, tu capacidad de superación y te da la posibilidad de optimizar tus recursos buscando incluso un plan B. Para no tirar la toalla ante los obstáculos conviene ser realista con uno mismo para analizar si han sido agotados todos los recursos o es posible hacer algo más para luchar por esa meta deseada.

Para tener paciencia es recomendable apostar por un diálogo interior constructivo con el objetivo de elevar el nivel de motivación.

Las ventajas de ser personas pacientes

Vivimos en una sociedad que parece haber olvidado la paciencia, en la que todo nos es dado en cuanto lo queremos, lo que nos hace olvidar que, para lograr otras muchas cosas, seguramente las más importantes, es necesario tener paciencia.

Cómo tener más paciencia
A menudo se con pasividad, pero no tienen nada que ver. La pasividad es no hacer nada, mientras que la paciencia consiste en saber esperar mientras llega aquello que deseamos, aceptando que las cosas no siempre dependen de nosotros mismos y además nos permite disfrutar del momento presente, apreciando plenamente lo que tenemos aquí y ahora.

La paciencia, además, nos va a permitir analizar los problemas con detenimiento, encontrando la solución perfecta para los mismos. Cuando actuamos impulsivamente, sin tiempo para analizar correctamente las situaciones, legaremos a soluciones temporales o superficiales, que harán que el problema se reproduzca una y otra vez.

La impaciencia, por otra parte, nos hacen sentirnos continuamente frustrados por no tener de inmediato lo que queremos, frustración que nos lleva a estar irritables, de mal humor y nos genera un gran nivel de estrés que puede transformarse en otras dolencias.

Para aumentar nuestra paciencia, podemos comenzar por hacer una lista de todo aquello que nos impacienta, sea lo que sea. Después ordénalas empezando por las que sean más importantes para ti y analiza cuáles dependen realmente de ti y cuáles de los demás. Hecho esto, ponte manos a la obra con las que dependan exclusivamente de ti, sin preocuparte por lo que hagan otros.

También puedes hacer ejercicios sencillos, como llegar con unos minutos de antelación a una cita y esperar tranquilamente, esperar antes de descubrir o averiguar algo, no dejar una tarea hasta que hayas terminado, etc. Estos pequeños cambios producirán grandes resultados y comprobarás que, a la larga, la vida se saborea mucho más siendo paciente.

Consejos para controlar la paciencia

En ocasiones perdemos la paciencia, algunas personas lo hacen con mayor facilidad que otras por la impaciencia su forma de ser. Pero lo cierto es que todos tenemos el suficiente poder en la mente para hacer lo que deseamos. Se trata de una cuestión de autocontrol. Ten en cuenta estos consejos y no dejes que la impaciencia te ponga barreras para disfrutar lo increíble que es la vida. Lo primero que debes hacer es analizar lo que te hace perder la paciencia. Realiza un realista análisis interior para determinar cuáles son aquellas cosas o situaciones que generan esta sensación. Si lo consigues, tendrás más herramientas para enfrentarla, podrás actuar para evitarlas, eludirlas o eliminarlas.

Cómo tener más paciencia
Reconoce que no puedes tener el control sobre todo lo que te rodea, a veces las cosas suceden sin nosotros poder hacer nada. Acepta las cosas tal como vienen y no entres en constantes queja, enojos o lamentos eternos por cuestiones que tienen su naturaleza singular y no cambiarán por más que tú lo desees. Anímate a mantener una mirada crítica sobre cada situación y aprovecha para disfrutar del momento. El día tiene que empezar como una oportunidad de experimentar cada instante placentero. Elige ocasiones que desees vivir plenamente: disfruta de tu comida preferida, de escuchar la música que te gusta, ver una película, mantener una charla con los amigos o un paseo por la playa.

Obténme beneficios de tu impaciencia, puesto que no tiene por qué ser solamente negativa. La inquietud puede el comienzo para emprender la acción de modificar las cosas. La creatividad está muy ligada a la impaciencia, por lo tanto deja volar tu imaginación cada vez que te impaciente algo que podrías cambiar.

Descarga tu ansiedad de manera saludable de forma que tu cuerpo y mente no se conviertan en un depósito de estrés que genera todavía más impaciencia. Para que ello no te ocurra, prueba con realizar actividad física y ejercita técnicas de relajación siempre que tengas tiempo. Finalmente, evade la inmediatez porque muchas veces lo bueno se hace esperar, pese a que en la sociedad actual prime la lógica de que todo lo queremos tener ahora, en este mismo instante, el no poder esperar. Entiende que la vida es un proceso que implica el tránsito por diversos ritmos y momentos. No existe la felicidad inmediata. Conseguirla requiere esfuerzo, constancia y múltiples intentos. Disfruta de la vida.

Darle tiempo al tiempo

Podría parecer lo más sencillo del mundo pero nada más lejos de la realidad. Dar tiempo al tiempo cuando estás en medio de una decisión importante o con un gran sentimiento de impaciencia y ansiedad es lo más difícil. Por ello, a veces, conviene cultivar la paciencia, la serenidad y el arte de la espera. Eso es lo que implica dar tiempo al tiempo: aprender a esperar. Y aprender a dejar que las cosas fluyan y sigan su curso, no el curso que dicta tu voluntad.

Cómo tener más paciencia
Las cosas pasan sencillamente, cuando tienen que pasar. Pero a veces, ante esa impaciencia se pierde frescura y naturalidad porque se fuerzan las cosas. Esto se ve claramente en el amor y es que, por ejemplo, existen personas que tienen tal grado de necesidad o incluso, de desesperación por encontrar una pareja que esa misma ansiedad es la que aleja el propio amor.

Merece la pena aprender a pensar antes de hablar, meditar las cosas y contar hasta cien, olvidarte de un tema y seguir con tu vida porque ya llegará el momento en que se resuelva. Ocúpate de aquellos asuntos que de verdad dependen de tu voluntad, cuando no sea así, entonces, vive con sabiduría y no pierdas energía en un imposible.

El tiempo forma parte de la vida. De hecho, es fácil sentir el calendario y el paso de los meses y los días. No te preocupes por problemas del ayer o del mañana y vive el hoy. Ese es tu reto para aprender a vivir un poco mejor cada día, con más calma, sensatez y sentido común. En la sociedad de la prisa nada como aprender a caminar despacio para pensar bien hacia dónde te quieres dirigir e incluso, dónde quieres descansar para observar la belleza de un paisaje infinito. Olvídate del reloj para sentir tu verdad interior.