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Ejercicios para mejorar tu concentración

Ejercicios para mejorar tu concentración

A menudo, nos cuesta mantener la concentración en lo que estamos haciendo. Ya sea estudiando, trabajando o realizando cualquier tipo de tarea nuestra mente se lanza a divagar o a darle vueltas a los problemas y nos resulta casi imposible concentrarnos en lo que estamos haciendo. Si esto nos ocurre, no nos debemos desesperar ni resignar a que siempre sea así, ya que la concentración, como muchas otras facultades, puede ser ejercitada. A continuación, ten presentamos una serie de ejercicios que te ayuden a aumentar y mantener tu concentración.

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Cómo superar la falta de concentración en el trabajo

A veces nos resulta imposible o muy difícil concentrarnos cuando estamos trabajando. Si finalmente logramos centrar nuestra atención en aquello que estamos haciendo, también nos cuesta mucho mantenerla, y al poco nuestra mente vaga lejos de la tarea que estamos llevando a cabo lo cual, a la larga, nos supone retrasos en el trabajo que quizá nos obliguen a estar más tiempo en la oficina, cometer errores que antes no cometíamos, con lo cual disminuye la calidad de nuestro trabajo y terminamos mentalmente agotados del esfuerzo de concentrarnos en aquello que estamos haciendo.

Las causas de esto son muchas y muy variadas, y para evitarlo deberemos analizar cuál es el factor que está influyendo en nuestra falta de concentración para poder así solucionar el problema.

  • Exceso de tecnología: estar continuamente mirando el correo, el teléfono móvil, consultando Internet o viendo lo que se ha escrito en las redes sociales hace que estemos pendientes de muchos estímulos sin concentrarnos en ninguno. Cuando trabajes, deja a un lado el móvil y consulta el correo electrónico de cuando en cuando, para centrarte en lo que estás haciendo.
  • Falta de motivación: no es fácil concentrarse en aquello que nos resulta aburrido o en lo que no estás interesado, bien porque realices tareas monótonas o porque tu trabajo no te atraiga en absoluto. Si no puedes cambiar de trabajo, puedes hablar con tu jefe o con recursos humanos para orientar tus funciones hacia un área que te interese más.
  • Preocupaciones: resulta muy difícil dejar de darle vueltas a un asunto que nos tiene preocupados, sea familiar o laboral. En este caso los ejercicios de relajación o intentar detener la espiral de pensamiento puede ayudarnos.
  • Falta de sueño: suele ser la causa más habitual y la única solución es descansar las horas suficientes por la noche o dormir algunos minutos de siesta por la tarde.

Mejorar el nivel de concentración

Vivir con un nivel de concentración elevado en la vida diaria te ayuda a disfrutar el presente. Y es que, aunque por un contexto habitual, muchas personas asocian el término concentración con los estudios y el conocimiento, la realidad es que, puedes estar concentrado en cualquier cosa. Por ejemplo, cuando quedas a quedar a tomar un café con un amigo es excelente que te centres en él y en la conversación, en vez de distraerte a nivel interior y pensar en tus cosas.

Del mismo modo, en el trabajo, debes pensar en aquello que estás haciendo pero no en problemas del futuro ni en preocupaciones del pasado. La concentración, en esencia, te permite vivir el presente, por ello, ante este poder también se reduce el miedo al futuro, el estrés y la ansiedad. En la medida en que centras toda tu atención en el poder del ahora, desaparecen como por arte de magia todos los temores del ayer y del mañana.

Por otro lado, en la sociedad de la prisa y de la ansiedad, también es frecuente que cometamos el error de querer hacer varias cosas a la vez. Puede que estés hablando con tu pareja, mientras anotas en un cuaderno algo importante y a la vez, atiendes una llamada de teléfono. Sencillamente, es mejor ir más despacio, y no acumular cosas porque en ese caso, la atención se dispersa en muchos aspectos diferentes.

Además, la concentración también se mejora aprendiendo a estar en silencio, pensando e interiorizando aspectos de cada día. El momento de la noche, antes de acostarte, puede ser la ocasión perfecta para escribir en un diario qué es lo bueno que te llevas de ese día. Así alimentarás tu felicidad y tu dosis de bienestar cada día con mucha fuerza e ilusión. La concentración es un trabajo propio que sólo depende de ti.

Concéntrate en el éxito

Imagina que estás jugando al golf y tienes que dar el siguiente golpe para meter la bola en el agujero. Tienes ante ti toda la extensión de césped y al final puedes observar tu meta, la bandera. A tu derecha puedes observar un banco de arena y a la izquierda un pequeño lago. Miras a derecha e izquierda contemplando los obstáculos que tienes que salvar y te preparas para dar el golpe.

Sin previo aviso tu cabeza se pone a darle vueltas a lo que ocurrirá si la pelota cae en la arena, y si una vez en ella no puedes golpearla, si eso significará hacer el ridículo ante los espectadores, si ello pondrá en entredicho tu capacidad como golfista y poco a poco te vas poniendo más y más nervioso.

Cuando te dispones de nuevo a golpear, tu cabeza viaja hacia el pequeño lago y no puedes pensar en otra cosa diferente del hecho de lo que ocurrirá si tu pelota cae en el lago, si eso hará que los demás dejen de apreciarte, te convertirá en un fracasado, no podrás soportarlo y te deprimirás, etc.

Finalmente, te colocas delante de la pelota para golpearla e introducirla en el agujero, pero en lo único que piensas realmente es en no meter la bola en el banco de arena y en no tirarla al lago. Toda tu energía mental está concentrada en ello, tanto que has olvidado tu objetivo. Cuando golpees, tu bola acabará en la arena o en el agua.

Esto es lo que nos ocurre muchas veces cuando tenemos que hacer frente a un desafío. Nos paramos una y otra vez a pensar todo lo que puede salir mal, en todos los obstáculos que encontramos y nos olvidamos de fijarnos en lo que realmente importa, en el objetivo por el cual estamos luchando. Concéntrate.

Ejercicios fáciles para mejorar la concentración

  • Piensa en una figura geométrica sencilla, como un cuadrado, un círculo o un triángulo y trata de imaginarla de la forma más exacta posible e intenta mantenerla durante un tiempo en tu mente mientras realizas otras tareas cotidianas. Una vez que logres hacerlo con facilidad, puedes intentar combinar dos figuras entre sí (un círculo dentro de un cuadrado, por ejemplo) y mantener dicha imagen por un rato.
  • Coge un libro y comienza a contar todas las palabras que haya en un párrafo si es largo o en un conjunto de párrafos si son cortos. Cuando termines anota el número de palabras y después vuelve a contarlas para ver si lo has hecho correctamente. Repite este ejercicio todos los días y notarás como poco a poco mejora tu concentración, incluso en las tareas más tediosas.
  • Visualiza un punto del color que quieras y mantén la imagen del mismo en tu mente durante al menos treinta segundos. Con la práctica, intenta aumentar el tiempo hasta llegar, por ejemplo, a los cinco minutos.
  • Coge un objeto cotidiano al que no prestes mucha atención como, por ejemplo, un tenedor, y concéntrate en él, observándolo desde todos los puntos de vista, girándolo, notando su tacto, su temperatura, su olor, su gusto… centra toda tu atención en él mientras realizas esta tarea.

Este artículo es meramente informativo, en PsicoBlog no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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